¡Ya no nos entendemos!

Adolescentes… ¨ya no podemos tener una conversación como antes¨, ¨vive en su mundo¨, ¨Está desganado en casa¨. ¨solo quiere estar con sus amigos¨, ¨no nos cuenta nada¨.

Estas son alguna de las preocupaciones que me comentan los padres de hijos adolescentes.

¿Cómo podemos conseguir una buena comunicación con ellos?

En esta etapa tan importante del desarrollo de los hijos es necesario reconocer que ya no son niños.

Van dejando de serlo atravesando cambios para llegar a la madurez.

En esta transición de la niñez a la madurez es importante buscar la manera de que todo fluya con armonía y logren encontrar su equilibrio personal.

Entender que la adolescencia es una etapa de cambios nos ayudará a comprenderlos más. Estar atentos a ellos y saber que:

  • Pueden cambiar sus reacciones.
  • Pueden estar más irascibles.
  • En ocasiones los notaremos inseguros.
  • Tendrán momentos de enfados.
  • Habrá momentos que estarán ¨desconectados¨  y los sentimos alejados.
  • En otros estarán más cercanos y receptivos, debemos estar preparados para interactuar con ellos.

Aprovechar los momentos de cercanía es la oportunidad para escucharlos y que nos escuchen sin crear un diálogo forzado.

Pero ¿cómo debemos hacerlo?

  • Respeta su deseo de hablar.
  • Dedícale tiempo exclusivo.
  • Escucha a tu hijo mirándolo a la cara.
  • Muéstrale interés y atención.
  • Utiliza un tono de voz cercano, amable.
  • Cede el turno de la palabra e intercambiar ideas y emociones.
  • Déjalo que se exprese y diga lo que piensa.
  • No lo interrumpas.
  • Evita los gritos, controla tus impulsos.
  • Dale importancia a lo que te cuenta aunque te parezca insignificante.
  • Ayúdalo a expresar sus sentimientos preguntándole cómo se siente, si está enfadado, triste, nervioso.
  • Dile cómo te sientes como padre o madre y por qué te sientes así.
  • Transmítele mensajes claros.
  • Revisa con tu hijo normas ya establecidas y adáptalas a este momento, así propiciarás un mayor compromiso de su parte.
  • Reconoce lo positivo de sus acciones, lo reforzará.
  • Adapta tu perspectiva, ponte en su lugar y recuerda cómo eras tú a su edad.

 

La comunicación entre padres e hijos es un proceso y como tal no debe comenzar en la adolescencia.

La comunicación con nuestros hijos es un largo camino, interminable y a la vez diferente en cada etapa. Es dinámico y debe adaptarse a cada hijo y a cada situación concreta.

Intentar establecer una relación de confianza para aportarle seguridad y apoyo constante, será de gran ayuda y se podrá establecer implementando una buena comunicación.

Mostrar coherencia entre lo que decimos y hacemos los adultos es importante para que todo evolucione de forma natural y sin reproches.

No bajes los brazos y consigue el bienestar familiar que deseas.

Si logras una buena comunicación, disfrutarás de esta etapa tanto o más que otras y compartirás momentos inolvidables.