30 Nov La magia de respirar por la nariz…
¿Sabías que respirar mejor no solo mejora la salud de los niños, sino que también favorece su calma diaria y contribuye a una conducta más equilibrada y armoniosa?
La respiración es una función vital que suele pasar desapercibida en el día a día.
Sin embargo, en el ámbito de la logopedia sabemos que la forma en que un niño respira influye directamente en su desarrollo orofacial, su atención, su conducta y su bienestar general.
Comprender y fomentar una respiración adecuada es fundamental durante la infancia.
¿Por qué es tan importante que los niños respiren correctamente?
Respirar por la nariz no es solo una manera más de tomar el aire, coger el aire por la nariz protege y favorece el desarrollo del cuerpo.
- Filtra, calienta y humidifica el aire. La nariz actúa como un filtro natural. A diferencia de la boca, que deja pasar el aire sin procesarlo, la nariz tiene partículas, ajusta la temperatura y humidifica el flujo de aire.
Esto reduce alergias, irritaciones y problemas respiratorios.
- Favorece un adecuado desarrollo orofacial. Cuando un niño respira por la nariz la lengua se posiciona correctamente, los maxilares se desarrollan correctamente y se mantiene un patrón muscular equilibrado.
Si la respiración es oral puede provocar paladar estrecho, mordida abierta, compensaciones musculares y afecciones en la articulación del habla.
- Mejora la oxigenación y el rendimiento cognitivo. Una respiración nasal eficiente mejora el intercambio de gases que favorece la concentración, la memoria, el rendimiento escolar y la estabilidad emocional.
Si un niño respira por la boca podemos observar:
- Boca entreabierta durante el día o al dormir.
- Postura adelantada de la cabeza.
- Paladar estrecho.
- Mordida abierta.
- Fatiga o irritabilidad.
- Problemas de pronunciación o voz nasal.
Los niños que respiran de forma ineficiente suelen presentar mayor irritabilidad, dificultad para regular emociones y menor tolerancia a la frustración. ¿Por qué?
- Reduce el flujo óptimo de oxígeno.
- Aumenta la tensión corporal.
- Interfiere en el sueño reparador.
Como consecuencia, muchos niños que respiran mal pueden mostrarse más inquietos, impulsivos o cansados.
Desde la logopedia, trabajamos no solo la mecánica respiratoria sino también la conciencia corporal. Hacemos ejercicios que le aportan a los niños:
- Mejor control del soplo para el habla.
- Mayor descanso y relajación.
- Reducción de la ansiedad.
- Mejora en la conducta y en la autorregulación.
La respiración oral es un síntoma. Puede deberse a la obstrucción nasal, alergias, hipertrofia adenoidea, hábitos orales o alteraciones musculares.
Es clave su detección temprana, nos ayudará a detectar a tiempo cualquier necesidad y actuar con tranquilidad.