¿Por qué no aprender jugando?

 

Hoy me quedé muy sorprendida, después de hablar con varias madres, muy agobiadas porque sus hijos ¡solo quieren jugar!

¨No hay manera que mi hijo se concentre¨, ¨No aguanta más de 10 minutos haciendo tareas¨, ¨no sabe organizarse¨,¨se olvida el material en casa¨,¨ lo único que quiere es jugar ¨.

¿Y si en lugar de preocuparnos, aprovechamos el juego para ayudarlos en su aprendizaje?

El juego es lo que con naturalidad le sale hacer a todos los niños, es placentero y les gusta.

No tenemos más que imaginar qué gusto nos da a los adultos jugar con amigos, haciendo algún deporte o jugando con algún juego de mesa.

¿Sabes todo lo que los niños aprenden cuando juegan?

Para cualquier juego, cuando somos dos o más participantes, necesitamos organizarnos.

Establecer, en primer lugar, las normas para que todo se lleve a cabo de una manera justa.

Tomar la decisión de los turnos de juego, y estar muy atentos para jugar de una manera ágil y divertida.

Comprender con claridad las normas establecidas y estar todos de acuerdo antes de comenzar.

Cada participante deberá planificar sus propias estrategias del juego, y así conseguir su objetivo que es ¡ganar!

Para ello, debemos mantener un nivel óptimo de atención y concentración.

La sinceridad y el respeto hacia los demás jugadores son de gran importancia, que en definitiva, hará que sea un momento agradable de juego.

Y finalmente aprender a perder, que es otra de las alternativas del juego.

Lograr tolerar el malestar, pero quedarnos con la sensación, que hemos hecho todo el esfuerzo que hemos podido, por conseguirlo.

Échale un vistazo a las palabras en negrita que mencioné anteriormente.

Organización, atención, comprensión, concentración, aprendizaje, respeto, sinceridad, esfuerzo…es todo lo que queremos que consigan nuestros hijos cuando estudian y van al colegio.

Si lo podemos aprender también jugando, aprovechemos este recurso.

¡Vamos a entrenarlos con los juegos, vamos a divertirnos!